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Blog de Banderas

Un viaje a un país que no existe: Nagorno-Karabakh.

15/06/14
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13 de febrero de 2014, por Blog de Banderas

Como les conté en mi entrada pasada sobre Teherán, los primeros destinos que quería visitar en el viaje de diciembre y enero pasado colapsaron por múltiples razones. Uno de esos destinos era Azerbaiyán pero para conseguir la visa tenía que hacer 2 cosas: 1. Conseguir una carta de invitación del gobierno azerí y 2. Enviar el pasaporte a México para que me pusieran la visa en el pasaporte. Después de analizar el asunto, decidí que mejor lo dejaba así y me iba para lugares donde sí quisieran no sólo mi presencia sino mis escasos dólares – aunque en este caso eran mis escasos drams -. Y esos lugares fueron Armenia donde la visa la podía conseguir por Internet pagando USD 10 con mi tarjeta de crédito y Georgia donde son tan queridos que no nos piden visa a los colombianos… Pero algo hacía falta. En una región con tantos separatismos como el Cáucaso, ¿iba a ir sin visitar alguno de estos países que no son países y que tanto nos divierten y apasionan a los ñoños de las relaciones internacionales como yo? ¡No señores!

La primera opción que se me ocurrió fue Abkhazia – o Abjasia como les gusta escribirla a los viejitos sin vida sexual que trabajan en la RAE – pero en aquel momento la entrada desde Georgia estaba algo complicada… Y es entendible porque claramente a los georgianos no les gusta mucho ver una visa en el pasaporte que diga “Аҧсны Аҳәынҭқарра” – es decir, República de Abkhazia en abkhazio – cuando ese territorio es internacionalmente reconocido como suyo, ¿cierto? Y claro… un colombiano tratando de reingresar a Georgia después de haber visitado Abkhazia hubiera significado un infierno en interrogatorios y requisas en la frontera. Mejor no… deje así.

La segunda opción fue Ossetia del Sur pero sobre ese territorio sí hay mil y una advertencias sobre la seguridad y lo difícil que es cruzar la frontera.  Es más, si uno no es ruso, debe obtener una autorización del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ossetia del Sur que se pide por correo electrónico y que, en mi caso, nunca se tomaron la molestia de contestar. Claramente no me querían por allá…  Entonces, dados los acontecimientos, la última opción era Nagorno-Karabakh. Revisé en internet, leí sobre personas que habían estado allá y resultó ser el pseudo-Estado más fácil de visitar en toda la zona. Conclusión: organicé viaje a Stepanakert, la capital de Nagorno-Karabakh y claro, yo era un niño feliz.

¿Cómo llegar?

El primer problema era cómo llegar a Stepanakert. Resulta que Nagorno-Karabakh es internacionalmente reconocido como parte de Azerbaiyán y con esto hay un pequeño problemita: el gobierno de Azerbaiyán considera cualquier visita a Nagorno-Karabakh como una entrada ilegal en territorio azerí. Traducción: Si les ven una visa o un sello de Nagorno-Karabakh en el pasaporte, no los dejan entrar a Azerbaiyán y la sanción dura hasta 3 semanas después del Apocalipsis. Y aquí va la primera recomendación: Si quieren ir a Azerbaiyán después de haber ido a Nagorno-Karabakh, simplemente saquen un nuevo pasaporte y ya está. Que no haya evidencia y solucionan el problema.

Luego viene la ruta… ¿Por dónde entrar a Nagorno-Karabakh? Resulta que aunque en Stepanakert hay un aeropuerto, ningún avión ha aterrizado allí desde que se acabaron los vuelos entre Yereván y Stepanakert con el inicio de la Guerra de Nagorno-Karabakh a finales de la década de 1980. El avión estaba descartado y, en mi concepto, era mejor porque así podría ver cómo funcionaba la frontera de un país que no es país. Ahora la pregunta era ¿por qué frontera entrar? Y la respuesta fue bastante fácil básicamente porque 2 de las 3 fronteras de Nagorno-Karabakh están cerradas. En la “frontera” con Azerbaiyán  - y pongo “frontera” entre comillas porque no está reconocida internacionalmente por ningún Estado – está lo que se conoce como la “Línea de Cese al Fuego” justo al oriente de la carretera entre Mardakert y Martuni. ¿Qué hay en esta línea? Pues no mucho, sólo los ejércitos de Azerbaiyán por un lado y de Armenia y Nagorno-Karabakh por el otro mirándose frente a frente con cara de “eres un $#&%!$&$! y te quiero lanzar 38’743.987 de misiles en la cabeza para que quedes en átomos volando por los aires y no quede de tí ni la ceniza”. Conclusión: Mejor no pasar por ahí, ¿cierto?

La segunda frontera es con Irán y, como consecuencia de las buenas relaciones entre Teherán y Bakú, tampoco se puede ingresar a Nagorno-Karabakh desde territorio iraní. Conclusión: la única opción para entrar a Nagorno-Karabakh es desde Armenia, el país que lo apoyó financiera y militarmente en contra de Azerbaiyán en la guerra que los enfrentó entre 1988 y 1994 y que aún presta su ejército para garantizar que Azerbaiyán no retome el control del territorio. Y aquí otro pequeño detalle… como Armenia es el enemigo natural de Azerbaiyán, las leyes migratorias azeríes prohíben que cualquier persona que haya visitado Armenia pueda entrar a su país. Entonces, el problema no es sólo el sello de Nagorno-Karabakh en el pasaporte sino también el de Armenia que es, además, el único país desde donde se puede entrar a Nagorno-Karabakh. Mejor dicho, la única forma de entrar a Azerbaiyán después de hacer el viaje que les estoy narrando es consiguiendo un pasaporte nuevo – pero eso no es tan grave y el viaje vale la pena, así que háganle sin miedo -.

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(Ver artículo completo)

 

 

   


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